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Bosques para perderse

El otoño es la estación ideal para disfrutar de los bosques en todo su esplendor por su colorido y por las posibilidades que ofrecen a los amantes del senderismo, de las setas o de las castañas….

Desde Heredad de la Cueste os vamos a recomendar en este post tres lugares que merecen la pena en cualquier época del año, pero que en otoño se pueden disfrutar de una forma muy especial.

El primero de ellos es el Bosque de Peloño en el Parque Natural de Ponga, sin duda el corazón de este valle que pasa por ser el rincón menos conocido y más auténtico del oriente de Asturias. El acceso al bosque se puede hacer por varios puntos, pero el más cómodo es por el punto conocido como Les Bedules. Para llegar aquí hay que utilizar la carretera local PO-02 entre Viego y San Juan de Beleño. El acceso a Les Bedules se hace por una pista de hormigón, pero practicable para cualquier tipo de vehículos, incluidos turismos. Les Bedules es un collado con una vista espectacular sobre los Picos de Europa y sobre el resto de montañas del entorno. Hay un mirador con una mesa de orientación que ayuda a identificar las principales cumbres. Desde aquí se trata de seguir la pista principal que cómodamente se adentra en el hayedo. La ruta se puede hacer tan larga como uno quiera puesto que en total cuenta con más de 11 km. de longitud, aunque lo normal sería continuar hasta superado el punto conocido como Collado Granceno (la entrada propiamente dicha al Bosque de Peloño) y al menos llegar hasta el famoso Roblón de Bustiello, un ejemplar centenario que necesita los brazos de varias personas para ser abarcado.

La parte alta del río Sella es el Valle de Sajambre, cubierto en su mayor parte por bosque, un lugar ideal para hacer otra escapada otoñal. Aunque hay infinidad de rutas posibles recomendamos especialmente el hayedo que hay por encima del pueblo de Soto de Sajambre. Desde aquí se puede hacer una ruta circular en dirección al Refugio de Vegabaño. La vía más rápida es la que parte desde la fuente y lavadero del pueblo, pero esta opción tiene más pendiente. Una buena alternativa puede ser subir por la parte derecha, utilizando la pista forestal que da mucha más vuelta pero que sube más suavemente. Por este camino tenemos la opción de hacer una parada en el Mirador de los Porros, desde el que se avista casi todo el valle de Sajambre y los bosques que lo tapizan. Vegabaño es una pradería alpina con majada y refugio de montaña, rodeada de bosque y coronada por las cumbres del macizo occidental de los Picos de Europa o del Cornión. La vuelta se puede hacer por el mismo camino o bien utilizar el conocido como camino viejo, que baja más rapidamente hacia Soto.

El tercer bosque que recomendamos para disfrutar de un espléndido paseo de otoño o primavera es el Hayedo de La Biescona, en la cara norte del Sueve. Pasa por ser el hayedo a menor altitud de toda la península ibérica. Se accede desde el pueblo de Duyos (P.K. 14 de la AS 260), en Caravia, remontando el arroyo de La Toya. Aunque la ruta se puede hacer más larga y utilizarse como vía de acceso hacia la majada de El Bustacu y hacia la cumbre del Pico Pienzu, lo que realmente merece la pena es adentrarse en el hayedo y disfrutar de su espesura, de las formas caprichosas de los tejos aferrados a las rocas, del suelo tapizado de hojas, de la soledad y de la naturaleza en estado puro….

Cualquiera de las tres opciones ofrecen la alternativa perfecta para dar un paseo otoñal, aunque merece la pena perderse por ellos en cualquier momento del año.


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